Un niño
alimentado de forma balanceada crece mejor por los nutrientes
que esas comidas le aportan.
Hace un tiempo,
el diario La República realizó una investigación
importante para todos los padres con hijos deportistas, ya que
no son niños comunes: gastan más energía
y por lo tanto deben consumir más calorías.
Lo que nunca
puede faltar es la leche y sus derivados, arroz y maíz,
frutas y vegetales.
Es importante
disminuir los fritos y las golosinas. Para que pueda hacer una
buena digestión, entre la comida y la actividad física
deben transcurrir cuatro horas, según estudios de universidades
de México.
Luego del ejercicio,
el chico debe reponer proteínas, estructura básica
de toda célula viva. Para eso, se indica algo muy fácil:
gelatina+fruta+helado. Es una combinación muy fácil,
barata y que en general a los niños les gusta. Así
mismo, sería bueno inculcarles a los niños que
a esa edad deben estar bien físicamente y los tipos de
comidas que pueden o no ingerir.
Otra cosa fundamental
es el agua. Debe tomarse antes, durante y después en
pequeños sorbos y con mucha frecuencia. La deshidratación
afecta la salud y el rendimiento.
El artículo
también especifica algo que los padres olvidan: el niño
no debe practicar deporte para salvar a la familia, tiene que
hacerlo porque así, favorece su correcto crecimiento,
fortalece sus músculos, puede expresarse libremente de
acuerdo a su edad y fortalece su voluntad, ya que se acostumbra
a luchar por lo que quiere.
Para terminar,
sería bueno que los padres tampoco olviden que sus hijos
no pueden rendir dentro de una cancha si comen menos de tres
veces por día, y que el desayuno es la comida principal,
pues les da energías para el resto del día.